¿Cómo conservar tus toallas?

¿Cómo conservar tus toallas?

Pocas cosas en esta vida son comparables a esa placentera sensación cuando sales de recibir un baño o una ducha y te arropas en una toalla nueva, ese tacto suave y esponjoso se va perdiendo con los usos y, finalmente, acabamos envueltos en una toalla más parecida a una lija que a una toalla.

Pero, lo cierto es que es posible prolongar considerablemente en el tiempo esa sensación de toalla nueva si sabes cómo conservar tus toallas de la forma adecuada.

¿Te apuntas a averiguarlo?

Primeras cuestiones a tener en cuenta

Antes de comenzar a explicarte cómo conservar tus toallas es necesario que cuentes con unos puntos previos a tener en cuenta.

A pesar de que te asalte una sensación de perder las propiedades que la toalla tiene nada más salir de la tienda de textil de hogar, es imprescindible que laves esta antes de su primer uso, es más, deberás lavar la toalla tanto la primera vez como siempre sólo y exclusivamente con otras toallas, nunca con otro tipo de ropa, las fibras de esta sufrirán mucho menos.

Una vez usada la toalla, aunque consideres que es momento de lavarla, no la eches en el cesto de la ropa, cuelga la toalla y deja que se seque por completo antes de meterla en la lavadora. Por cierto, el número de usos recomendados de la toalla antes de lavarla, salvo casos excepcionales, es de tres veces.

No uses suavizante en tus toallas

Suena raro, ¿verdad?, queremos conseguir unas toallas que huelan a fresco y que se conserven como el primer día mucho más tiempo y, sin embargo, te decimos que no uses suavizante.

El suavizante, por un lado, tiene unas propiedades que hace que los tejidos mantengan la humedad, esta propiedad en una toalla es contraproducente pues cuanto más tiempo tarde en secarse, más posibilidades hay de que el tejido se deteriore y llegue a oler mal.

Por otro lado, los componentes químicos del suavizante deterioran paulatinamente el poder de absorción de las toallas y, por último, y esto es aplicable a cualquier tipo de tejido y ropa de hogar, un exceso de suavizante hace que en el tejido queden restos de este y este es un excelente captador de malos olores.

Cómo lavar tus toallas para una buena conservación

Para empezar es imprescindible que uses, en la medida de lo posible, detergente específico para prendas delicadas y es preferible que te quedes corto en la cantidad a que te pases, el exceso deteriora el tejido.

Debes seguir al pie de la letra las especificaciones de la etiqueta de la toalla para elegir el programa de la lavadora adecuado pero, eso sí, siempre lava estas con agua fría.

En el secado está el truco

Por último, si has seguido nuestros consejos hasta aquí, habrás conseguido el 50% del trabajo para que tus toallas se conserven como el primer día, el 50% restante se reduce al secado.

Saca la toalla o toallas de la lavadora inmediatamente esta acabe de funcionar y sacúdelas de manera enérgica, esto hará que el tejido recupere su forma y no quede apelmazado.

Tiéndelas siempre al aire libre y, en la medida que puedas, siempre a la sombra y extendidas lo máximo posible.

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