Falsos mitos de la decoración de nuestro hogar

Falsos mitos de la decoración de nuestro hogar

Cuando una cosa se repite una y otra vez a lo largo y ancho del planeta y durante un periodo de tiempo más o menos largo, al final, esa cosa, aun siendo falsa, se acaba convirtiendo en una verdad universal o, mejor dicho, en un falso mito que todo el mundo acepta por cierto.

El mundo de la decoración no se queda fuera de estar rodeado de falsos mitos, normas preestablecidas en la decoración de nuestros hogares que se dan por hechas pero que la realidad es bien distinta.

Hoy en El Tintorer queremos desmentir algunos de estos falsos mitos ayudando así a nuestros lectores a que puedan elegir la decoración de su hogar desde otro punto de vista y una perspectiva más amplia.

Uno de los falsos mitos más extendidos es la premisa de cuantos más armarios tengas en tu hogar mayor será el orden de este. En realidad la clave del orden está en que, independientemente del número de armarios tengas, estos estén en su lugar correcto y con las medidas necesarias en función de aquello que van a albergar, de nada te sirve tener un armario de toallas si no lo vas a tener en el baño.

Otro mito que seguramente hayas escuchado en más de una ocasión es aquel que asegura que pintar las paredes de una estancia en color oscuro hace que la habitación en cuestión sea poco luminosa y que esta parezca más pequeña, en realidad, todo es cuestión de saber dónde aplicar los colores y cómo hacerlo.  Para no restar luminosidad a una estancia lo ideal es aplicar el color oscuro en la pared donde se encuentre la ventana y adornar con, por ejemplo, un espejo la pared que no posea ventana para que la luz se refleje en este.

Por el contrario, existe el falso mito que asegura que una estancia pintada en un solo color pierde todo el dinamismo. Nuevamente, todo depende de cómo se aplique ese único color y cómo juegues con el resto de elementos de la estancia llegando, incluso, a hacer de una estancia pintada en blanco en la que se han incluido grandes elementos como, por ejemplo, una mesa o una gran estantería en color oscuro y pequeños detalles en color miel, una habitación acogedora y dinámica.

Por último, nos dejamos el tema que más nos concierne, el de los tejidos claros. Lógicamente el color blanco puro es muy poco sufrido pero existe una gran gama de colores claros que pueden ser más sufridos que lo que un negro pudiera aparentar, por ejemplo, el color beige o el color piedra, eso sí, habrá que tener en cuenta el tipo de tejido que se usa y el nivel de abrasión que este tenga.

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